Cuando uno toma distancia de la ciudad en la que vivía las historias que alguna vez escuchamos toman otro sentido.
Este blog nace con la intención de revalorizar los relatos de los personajes de la zona, más específicamente de Reconquista, que cargan una mochila llena de experiencia.
Creo que es hora de que nuestra ciudad mire hacia adentro para crear una identidad propia y enriquecida con estos relatos que mucha veces escuchamos pero que no apropiamos.
En ese camino estoy. Estamos...

domingo, 29 de enero de 2012

LAS VOCES DE MI GENTE­ ­

Cuando le conté a mi primo Jorge mi idea de abrir un blog para contar algunas historias de Reconquista y la zona, me dijo: “tenés que entrevistarlas a las tías. Ellas tienen mucho para contar”. Así era. Estas dos maravillosas mujeres tenían una historia de su familia, de su barrio, de nuestra ciudad, llena de amor, identidad y sabiduría.
Es muy difícil escribir una historia que tiene como protagonistas a una parte de mi familia. En este relato están involucradas las personas más importantes de mi vida. Por eso, me resulta imposible hacerlo desde un lado objetivo, neutral. Así es como decidí no alejarme de lo que representa parte de mis raíces. No voy a renegar de que esta historia también me pertenece. Voy a relatarla con todo el amor y el orgullo que me provoca mi pasado y sus personajes. Sólo así puedo asumir la responsabilidad de rescatar esta historia que hace también a la historia de nuestra ciudad: Reconquista.
Tengo dos tías abuelas: la tía Martha y la tía Yastí. Tuve una abuela: Iris. Estas tres mujeres son quizás las personas más hermosas que habitaron este barrio: el Barrio Chapero. Sé que tuve un tío: Tito, que no llegué a conocer. Los cuatro fueron hijos de mi bisabuela Consuelo, más conocida como la abuela Coqui. Ella era hija de Jesusa Traviesas de Chapero. Es acá donde empieza realmente esta historia.
La abuela Jesusa nació en Guijón el 24 de diciembre de 1885, a las 24 horas. De allí el nombre. Tenía 20 años cuando vino a la Argentina. En 1904 se casó con el abuelo Sabas Chapero, que también era español. Tuvieron 5 hijos: Alejandro, Consuelo, Emilio, Esther y Abel.
Sabas y Jesusa emprendieron algunos negocios en la zona como la fábrica de ladrillos, en Reconquista y en Las Garzas, la agricultura. La tía Yastí dice que la abuela Jesusa quería que sus hijos estudien y por eso se mudaron definitivamente a Reconquista. En 1912 deciden vender el campo y el ganado de Las Garzas para comprar los terrenos ubicados al sur de la estación de ferrocarril, donde instalaron nuevamente la ladrillería y una nueva fábrica de escobas.
El abuelo Sabas murió en 1926. Mientras sus hijos terminaban sus estudios secundarios, la abuela Jesusa decidió establecer un barrio en los terrenos adquiridos por su esposo. En sus comienzos, este barrio se identificaba como Barrio Obrero.
En 1928, la abuela Jesusa puso en venta los lotes con la idea de que el barrio sea de gente trabajadora. La decisión fue venderlos a los trabajadores de las ladrillerías y obreros del ferrocarril: familias extranjeras recién llegadas que vivían en situaciones de precariedad y hacinamiento. El fin no era lucrativo. Todo lo contrario, los vendió baratos y en comodísimas cuotas con el objetivo de que las familias sean propietarias de su primera casita. Además, la abuela Jesusa donó los terrenos para edificar la Capilla San Roque y la escuela. Por estos actos de solidaridad, el barrio se denominó Barrio Chapero.
Según la tía Martha, la abuela Jesusa “era media alternativa”: fumaba floripon para el asma y tomaba sol como Dios la trajo al mundo. Fue una visionaria de la época. En las palabras de la tía: “fervorosamente creyente de los astros y la naturaleza”. Las tías dicen que la abuela Jesusa era una mujer muy inteligente y solidaria. Realizaba reuniones cuando España estaba en guerra en las que las mujeres cosían y enviaban ropa para la gente necesitada. Además, fue una precursora en la defensa de los derechos de la mujer. Ella unió a las mujeres del barrio en la lucha por la propiedad de los terrenos.
La abuela Jesusa Traviesas de Chapero murió en 1948 a los 63 años, dejando un legado de generosidad y amor al barrio que hasta hoy conservamos.
Las tías tienen un lema que nunca había tomado tanta relevancia para mi hasta que escuché toda esta historia: “a todo el que hace un emprendimiento en el barrio, hay que ayudarlo”. Esa es la clave de la vida del primer barrio de Reconquista: la cooperación, la solidaridad y el amor al lugar donde uno vive.
Mi bisabuela Consuelo fue la directora fundadora del colegio nº 848 del barrio, donde trabajó 27 años, hasta jubilarse. Por su impronta y entrega, la escuela decidió homenajearla denominando al primer grado con su nombre. Desde ese día mis tías Martha y Yastí van todos los años, en el día del cumpleaños de mi abuela Coqui, a llevarles algo a los chicos.
El tío Alejandro también fue un gran protagonista del barrio. Participó activamente  de todas las instituciones del barrio: escuela, capilla, vecinal (de la cual fue fundador y presidente durante muchos años) y club deportivo. Hoy en día la vecinal lleva su nombre.
La tía Martha y la tía Yastí siguen viviendo en la que fue la tercer casa de la Abuela Jesusa. Una casa en donde se respira la calidez humana de siempre. Esta casita, que todavía tiene algunas paredes de adobe, queda en la calle que la Municipalidad de Reconquista decidió llamar “Jesusa Traviesas de Chapero”.
En mis recuerdos tengo marcadas a fuego a cuatro mujeres de esta familia. Mi abuela Coqui, tan cariñosa, como una gran gallina protectora de sus pollitos. Siempre me pregunté porque tanta gente iba a entrevistarla, pensé que era porque cumplía un montón de años pero ahora sé que esos años fueron muy valiosos para el Barrio Chapero y para Reconquista.
Mi abuela Iris es otra de estas mujeres. Una persona que marcó mi niñez y la de mi hermana con sus palabras y gestos. Tan buena, dulce, tranquila, sensible, cálida. Sé que está en la memoria de mucha gente de mi ciudad, y lo confirmo cuando las personas que nos ven la mencionan y recuerdan con tanto amor.
Y están las tías, Compañeras de mates, charlas, viajes y comidas. La tía Yastí también heredera de esa generosidad que selló a su familia y que LALCEC tiene el honor de recibir. Siempre risueña, con alguna historia o un cantito para entretenernos. Sin duda son sus abrazos y sus palabras los mejores ejemplos para describir el amor y la dulzura con la que nos trata. La tía Martha es una persona interesantísima. Según yo, heredera de esa mente inteligente y visionaria de la abuela Jesusa. En mis recuerdos siempre van a quedar esos relatos que escucho con admiración, las interminables charlas que tenemos y el amor infinito que recibo.
Rescatar esta historia tiene dos objetivos. Uno de ellos es el de rescatar esos relatos que vuelven a nuestra ciudad más rica y más particular. El otro objetivo es homenajear a estas mujeres de mi familia que admiro, respeto y amo.
Creo que nuestro lugar tiene muchas historias huérfanas que esperan ser adoptadas para formar parte de nuestra identidad como ciudad. La historia del Barrio Chapero y de sus protagonistas habla de amor, familia, solidaridad, cooperación, derechos y comunidad. Quedan muchas anécdotas para contar del barrio. Y seguramente, muchas historias de Reconquista. Este espacio está abierto y la invitación está hecha.
Me voy con las palabras de Pablo Alcides Pila:

“(…)
Y Aquí, como siempre, en el caracú del aire
Está el mundo distinto que es el Barrio Chapero.
Gente atada a la tierra, arraigada en el suelo.
Donde tienen sus hijos, donde nacen sus nietos.

Como ayer, como siempre: el trabajo, el esfuerzo.
La vida como espiga desgranada en el tiempo.
El futuro es un cardo prendido sobre el pecho
De hombres y mujeres de este Barrio Chapero”

(Palabras para el barrio Chapero)



Fuentes:
“la inquebrantable voluntad de una mujer” Investigación histórica realizada por: Mara Armúa; Cecilia Lorenzini y Agustina Núñez. Año 2008
“Una Historia. Un Barrio”.Asociación Vecinal “Barrio Chapero”. Año 1998.
Entrevista a Martha y Olga Calvo.